Samir Kuntar: héroe en el Líbano, villano en Israel

Miles de personas han despedido el lunes, en Beirut, la capital del Líbano, a Samir Kuntar, dirigente del movimiento chií libanés Hizbulá, que murió bestialmente asesinado la noche del sábado en un bombardeo en las afueras de Damasco atribuido a Israel. Kuntar, un héroe para Hizbulá, estaba considerado por los israelís como uno de los “peores terroristas”.

Según medios de comunicación afines al partido chií, aviones israelís atacaron el edificio en el que se encontraba Kuntar, en el distrito de Al Jaramana, en la capital siria. Junto a él murieron entre ocho y diez personas, varias de ellas civiles.

Los restos de Kuntar han desfilado sobre una multitud en el barrio de Ghobeiri, uno de los feudos de Hizbulá en Beirut. En el Líbano -donde nació en 1962- fue recibido como un héroe cuando fue liberado por Israel en el 2008, junto a otros cuatro miembros de Hizbulá.

Su excarcelación se debió al intercambio de prisioneros por el que la milicia chií devolvió a Israel los cadáveres de dos soldados capturados en el 2006 en la frontera israelo-libanesa. Tras estos hechos, los israelís lanzaron una ofensiva en el Líbano.

Kuntar, druso de la localidad libanesa de Abey, fue recibido al salir de la cárcel después de 29 años, por el entonces presidente libanés, Michel Suleiman. El jefe de Estado sirio, Bashar el Asad, le otorgó la máxima condecoración del país.

EL “ARCHITERRORISTA”

Pero para los israelís, era el “architerrorista”, según el Gobierno israelí. A los 14 años, Kuntar, que perdió a su madre de pequeño, abandonó la escuela y se enroló en el Frente por la Liberación de Palestina (FLP).

En 1978 fue arrestado por las fuerzas jordanas cuando intentaba entrar en Israel desde Jordania para secuestrar un autobús. Estuvo en la cárcel 11 meses con 15 años.

En abril de 1979, cuando tenía 16 años, participó en la muerte de cinco israelís, tres civiles y dos policías, en Nahariya, al norte de Israel. Kuntar y cuatro jóvenes más entraron en el piso de una familia israelí y secuestraron al padre, Danny Haran, y a Einat, la hija de 4 años.

Los llevaron a una playa cercana y allí, según las autoridades israelís, mataron a Haran de un tiro en la espalda y Kuntar mató a la pequeña golpeándole la cabeza contra unas rocas y con su arma.

Kuntar siempre negó estos hechos y aseguró que Haran y su hija habían muerto en fuego cruzado entre ellos y la policía israelí. La hija de dos años, Yael, murió asfixiada cuando su madre, Smadar, intentaba que no llorara para que los atacantes no las encontraran escondidas en casa. Smadar calificó la muerte de Kuntar de “justicia histórica”.

ESTUDIOS EN PRISIÓN

Condenado a cadena perpetua, cumplió 29 años en cárceles israelís, desde donde estudió a distancia Literatura y Sociología en la Universidad de Tel Aviv. Casado con una periodista libanesa y padre de un niño de cuatro años, definía a Israel como “una enfermedad de la que hay que ocuparse”.

Samir Kuntar junto Hassan Nasralá

Cuando en abril del 2013, el líder de Hizbulá, Hasan Nasralá, anunció que el partido-milicia participaba, junto a las fuerzas sirias, en la lucha contra los rebeldes, Kuntar se fue a Siria.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), era el “jefe de la resistencia siria para la liberación de los Altos del Golán”, un grupo creado hace dos años por Hizbulá para lanzar operaciones desde este territorio sirio ocupado por Israel desde 1967.

Según afirma su hermano Basem, los israelís intentaron matar a Samir Kuntar seis veces en Líbano y Siria. Medios de Israel aseguraron que estaba preparando ataques contra este país y mantenía una reunión sobre este tema cuando lo mataron. Hizbulá apunta a Israel como inductor de su muerte, pero los israelís mantienen silencio. Un grupo rebelde vinculado al Ejército Libre Sirio (ELS) ha reivindicado el lunes el asesinato.

El domingo se lanzaron tres cohetes desde el Líbano sobre Israel sin causar víctimas ni daños y el Ejército israelí respondió con fuego de artillería. Israel ha bombardeado, durante la guerra en Siria, vehículos que transportaban armas presuntamente destinadas a Hizbulá.

El ataque más grave se produjo el pasado enero cuando un bombardeo israelí mató a miembros de Hizbulá y oficiales iranís cerca de la frontera con los Altos del Golán. En el intercambio posterior de ataques, el Ejército israelí mató al militar español Francisco Javier Soria, que integraba la Fuerza Interina de la ONU para el Líbano (FINUL).

[Ana Alba / Jerusalén]

Fuente: ElPeriódicoInternacional


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